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Cinque Terre y Riviera

La Riviera de La Spezia, en la costa al este de Liguria, tiene mil aspectos diferentes: los ángulos más salvajes y las terrazas cultivadas con olivos y vides donde el hombre con penoso trabajo ha colonizado una tierra dificil pero llena de atractivo.

Todo el área, desde Riomaggiore a Deiva Marina, desde el punto de vista geográfico y turístico está dividido en dos zonas distintas: las famosas Cinque Terre (desde Riomaggiore hasta Monterosso) y la Riviera de La Spezia de Levante (del este) (desde Levanto hasta Deiva Marina).
De esta tierra entre mar y cielo, facilmente se enamora uno, como demuestran los muchos poetas, escritores y pintores que nos han dejado tantos testimonios llenos de emoción. Entre todos Eugenio Montale, que transcurría sus veranos en Monterosso.
La característica dominante de este territorio ha sido siempre y sigue siendola (olvidando su moderna afirmación como meta turística), la de lugar de producción agrícola y de pesca. Aquí siempre se han cultivado olivos y vides con resultados exepcionales, como demuestran las preciadas producciones de vinos DOC: “Colline di Levanto”, “Cinque Terre” y el inigualable vino hecho con uvas casi pasas llamado“Sciacchetrá”.
Las Cinque Terre han sido reconocidas por la UNESCO como “Patrimonio Mundial de la Humanidad” y se han convertido, a partir del 1998, en Parque Nacional y Área Marina Protegida. En la Edad Media el nombre “terra” indicaba la aldea. De aquí el nombre Cinque Terre (Cinco Tierras) que representava justo las cinco aldeas: Riomaggiore, Manarola, Coniglia, Vernazza e Monterosso al Mar.
Un ángulo de Liguria donde generaciones de hombres han trabajado para crear esta monumental arquitectura, constituída por numerosas terrazas a pico sobre el mar mantenidas por más de 7000 km de muritos a seco, levantados sin ayuda de ningún tipo de cemento. La mejor manera para descubrir y disfrutar de las Cinque Terre es sin duda ir a pie. A lo largo de los senderos y de la escaleras que tienen centenares de años y que hasta poco tempo atrás eran las únicas vías de comunicación entre las cinco aldeas, se percibe claramente el encanto de este paisaje único en el mundo donde se descubren continuamente nuevos y sorprendentes escorzos y panóramas entre cielo y mar. El sendero más famoso de las Cinco Tierras es la “Vía del Amor” (obtenida en parte excavando la roca a pico sobre el mar) que une Manarola a Riomaggiore: es un tramo del “Sendero Azul” que pasa por toda la zona del Parque y ha sido construido entre 1920 y 1930 por los obreros que trabajaban en la construcción de la ferrovía Génova- La Spezia (el nombre romántico ha llegado más tarde).
Desde el punto de vista geológico y naturalista las Cinque Terre ofrecen una multitud de inspiraciones y de elementos interesantes. Las terrazas cultivadas con vides y olivos se alternan con zonas que últimamente han sido utilizadas para las cultivaciones biológicas especializadas (hierbas aromáticas y albahaca para preparar el pesto “salsa verde para condimentar la pasta”) y con zonas donde la macchia (mancha: vegetación típica mediterránea) ha recobrado espacio con los matorrales redondos de las euforbias, los tojos, los barros de tabano blancos y rosados, las imponentes agaves. La costa de las Cinque Terre es accidentada y salvaje: altos acantilados que se bucean en las profundidades azul de cobalto del mar esconden minúsculas playas de arena gruesa en Riomaggiore y Vernazza. Entre Vernazza y Corniglia en cambio se puede llegar a pie a la romántica playa de Guvano, mientras la playa más amplia y equipada se encuentra en Monterosso.
La costa está formada en mayoría por arenisca que se presenta en cuatro formaciones geológicas distintas, formando paisajes muy variados. Entre Monterosso y la Punta del Persico se encuentra un peñasco con evidentes estratificaciones (las más sugestivas están en la “Vía del Amor”); Entre Manarola y la Punta de Montenero aflora una formación llamada “de Canetolo”, formada por pizarras intercaladas por arenisca, mármol y caliza y alrededor de la Punta del Persico afloran esquistos polícromos.

La Ribera de La Spezia del este se extiende desde el Municipio de Deiva Marina, último acodo al oeste de la provincia de La Spezia, hasta el promontorio del Mesco en el Municipio de Levanto en la frontera con el Parque Nacional de las Cinque Terre. Este área tiene un territorio menos accidentado, pero igualmente interesante que ofrece a los visitantes el típico escenario costero, con arrecifes y bahías con amplias playas pero también los escenarios del interior con densos bosques atravesados por numerosos senderos que guían a los excurionistas a descubrir sus encantos. Se trata de un territorio de incomparable bellezza, con una fuerte vocación para el turismo, verdadero motor del desarrollo económico que aprovecha de la mezcla de actracciones naturales, históricas y artísticas presentes durante todo el año. El litoral tiene una morfología muy particular, con imponentes acantilados a pico sobre el mar que se han formado en la desembocadura de los torrentes (Deiva, Bonassola, Levanto).
La riqueza del patrimonio ambiental es tanta que puede satisfacer a todo tipo de excursionista. Los árboles de corcho (Quercus suber) de Deiva Marina (localidad Case Miró) testimonian la presencia, en el pasado, de climas más cálidos y menos llovosos del actual. Sobre el monte Vigo, en Framura, se nota la presencia de un castellaro (fortaleza) lígur prerromana, rodeada por bosques. En la costa entre Framura y Bonassola están espectaculares rocas de basalto a cojines y otras ofitas ("rocas verdes", de origen magmático), sobre las cuales vive una particular vegetación endémica (entre la cual la Santolina ligústica). Aquí, cerca del “Salto de la Liebre”, están lugares muy adecuados para el avistamiento de las aves.

Forman parte de la cirunscripción los municipios de Levanto, Bonassola, Framura y Deiva Marina. Ambos territorios, extendidos sobre el mar, ofrecen entretenimiento y frescura a los veraneantes y a los amantes de los deportes acuáticos. En las Cinque Terre se encuentran rocas y pequeñas calas de piedras: a algunas de ellas se llega sólo vía mar. La Ribera tiene playas más amplias y una naturaleza más suave. Las profundidades del mar todavía incontaminadas ofrecen escenarios encantadores a los submarinistas, mientras que en la superficie, en Levanto, se puede cabalgar las holas con la tabla de surf. El viento permite también de hacer evoluciones con el surf vela o de ir en barco, gracias a las numerosas escalas que facilitan el turismo náutico. Desde hace poco se puede también salir con los pescadores y pasar con ellos un día entero o observar a los cetáceos (delfines, ballenas) en nuestro mar que se ha convertido en el “santuario de los cetáceos” para protegerlos. Siempre del mar procede la materia prima de muchos platos de la cocina tradicional a base de pescado, entre los cuales las famosas y sabrosas anchoas y boquerones de Monterosso

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